¿Ceuta? No: Bilbao, centro, muy centro

No es una playa ni una frontera: es un mercadillo en la zona más tensionada de Bilbao. Una crónica incómoda sobre valor del suelo urbano, desafección política y lo que nadie quiere nombrar.

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Imagen cedida por Alfonso Pérez Riaño Amorebieta Etxano.

No es la playa trampolín, es el mercadillo montado en la zona más céntrica, y más tensionada de Bilbao Bizkaia.

En tiempos de innovación en cuántica, inteligencia artificial, una industria puntera, una sociedad avanzada en lo social, en la cooperación, y con un sistema sanitario de un nivel excelente. ¿Porqué debe permitirse la ilógica, irracional clandestinidad a plena luz, delante de las fuerzas de seguridad ciudadana?

Son días raros en el mundo, inundaciones, el círculo de fuego, omega amenazando cambios de temperatura inasumibles. Un ruido increíble global, pero en lo local, Bilbao sigue recibiendo turismo, tensionando sí, pero aumentando el bienestar también. Las tensiones no debemos confundirlas, existen en nuestros hogares, con nuestras familias, y no pasa nada, amodio… Esa cuota de amor, y de odio… Que a resumidas cuentas, nunca es odio, sino falta de comunicación.

¿Qué le sucede al PNV para no ver tamaña desproporcionalidad en el epicentro de su estrategia y apuesta política a largo que es la llegada «inminente del TAV»? ¿Por qué el ayuntamiento no despliega un puesto permanente y acaba por dispersar esas aglomeraciones improductivas?

«Son personas que se buscan la vida, vender algo de chatarra o cosas usadas son el sustento»

No, buena vecina, aquí no le llamaremos Charo, ni insultaremos, menos ridiculizaremos con argumentos ni de un lado ni del otro. Señora y señor indignado, debe hacer valer el suelo urbano. Si las grandes constructoras lo logran, si los fondos gentrifican -adquieren sin límites para distorsionar precios-. Todo vale, o valdría… En su caso…

Bildu, y sus izquierdas detrás con sus vergüenzas y PNV con las actuales vergüenzas que mejor no mirar de frente. Hacen que la ciudadanía perciba un desinterés, una desafección mayúscula.

Ancianos que votan para eliminar lo diferente, todo, autóctonos y no… Los de fuera, de al lado, pero de fuera, las diferentes. Y así ambos bandos, como siempre pactando sin pactar, en silencio sin mirar y aquí legislamos para seguir.

NO, ¡NO! y ¡NO!

La autarquía para algunas situaciones, dependencia para otras, vayamos a lo que realmente queremos evitar decir.

  • No somos racistas, queremos que las culturas tengan un programa de adaptación real, certificado.
  • No somos idiotas, queremos orden en los pactos de repartos entre autonomías.
  • No somos ciegos, podéis endurecer penas, no faltas, penas simples y rápidas.
  • No somos IA, ni robots, somos humanos que deseamos preservar lo construido.

La diversidad bien, la invasión, MAL. ¿Qué pasa PNV, no tenemos valor de decirlo? quienes te votan, piensan en BOTARTE… Ojo… Cambiar una figura por otra joven y friendly, no hará nada.

La realidad es una, necesitamos poner más orden, proteger los espacios que definimos estratégicos y abordarlo con contundencia sin miedo.

Un partido neutral, de centro real, no ha nacido, pero parece ser que comienza a ser un secreto a voces… Las new gens, no votan por ver un video en tik tok hablando como en la tv… Ni tampoco desde la acidez dolorosa de un hastío digital manifiesto…

La frontera de lo que es RENTA y la «otra RENTA» es lo más indigna de una ciudad preciosa, bien diseñada, bien pensada por generaciones anteriores. Bien protegida en tiempos convulsos, y bien transformada para competir… TOCA hacer movimientos ejemplares, de verdad.