Jueves, 17 de septiembre de 2026

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Mirar de frente los hechos

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Protección de fuentes

Proteger a quien nos cuenta algo es la única promesa que no se negocia. También la única sobre la que conviene no exagerar.

Secreto profesional

La identidad de una fuente que pide reserva no se revela. A nadie: ni a un anunciante, ni a una administración, ni a un tribunal salvo obligación legal ineludible. El secreto profesional del periodista está reconocido en el artículo 20.1.d de la Constitución española, y lo invocaremos hasta donde alcance.

Cómo contactar con cierta seguridad

Nuestro buzón está en Proton Mail, que cifra los mensajes en reposo y no puede leer su contenido. Si escribes desde otra cuenta de Proton, el correo viaja cifrado de extremo a extremo sin que tengas que hacer nada.

Si escribes desde Gmail, Outlook o cualquier otro proveedor, ese cifrado no existe y tu proveedor conserva una copia. En ese caso, dilo en la primera línea sin contarnos nada todavía y te devolvemos un canal seguro antes de que sigas.

Clave pública PGP

Si sabes usar PGP, cifra tu mensaje con esta clave antes de enviarlo: así solo nosotros podremos leerlo, escribas desde donde escribas.

B95B 59E8 0425 D356 584D E23C 9B83 0924 125C 7373

  • Descargar la clave — dirección [email protected], EdDSA Curve25519, sin caducidad.
  • Comprueba siempre que la huella de la clave que importes coincide, carácter a carácter, con la de arriba. Si no coincide, no la uses y avísanos por otra vía.
  • La misma clave está publicada en el servidor de claves de Proton, que es de donde la obtiene automáticamente cualquier cliente que la busque por dirección.

Qué no podemos garantizarte

Preferimos decirlo antes que después. Ningún canal es infalible, y hay cosas que no dependen de nosotros:

  • El cifrado protege el contenido del mensaje, no el hecho de que nos hayas escrito. Tu proveedor y tu red saben que ha habido comunicación.
  • Si escribes desde el ordenador o el móvil de tu empresa, es probable que quede registro en su sistema, por muy cifrado que vaya el correo.
  • Un documento puede llevar metadatos que identifiquen quién lo descargó o imprimió. Si puedes, cuéntanos lo que contiene antes de enviarlo.
  • Si lo que sabes lo saben cinco personas, publicarlo puede señalarte aunque nosotros no digamos tu nombre. Lo hablamos antes de publicar.

Cuándo usamos fuentes anónimas

El anonimato es una excepción, no la norma, porque impide al lector valorar quién habla. Lo concedemos cuando hay riesgo real —laboral, legal o personal— y la información es de interés público suficiente.

Cuando lo hacemos, se explica en la pieza por qué esa fuente no aparece con su nombre y qué posición ocupa respecto a los hechos, con el detalle máximo que no la comprometa. «Fuentes cercanas» sin más no dice nada y no lo usamos.

Una fuente anónima nunca sirve para atacar a alguien sin dar la cara: las acusaciones a terceros requieren respaldo documental o una segunda fuente independiente.

Qué hacemos con lo que nos llega

No conservamos material identificativo más tiempo del necesario para el trabajo. No publicamos documentos originales cuando puedan contener marcas que delaten su origen: se transcriben o se reproducen las partes relevantes.

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