Ningún texto escrito por una máquina se publica en INAT como si lo hubiera escrito una persona.
Estas herramientas existen, son útiles para algunas tareas y son incapaces de otras. Conviene decir exactamente dónde está la raya, porque un medio que promete verdad no puede ser opaco justo en esto.
Para qué la usamos
- Transcribir audio de entrevistas, ruedas de prensa o plenos. La transcripción se contrasta con el audio antes de citar.
- Buscar dentro de documentos extensos: localizar cláusulas, nombres o cifras en expedientes de cientos de páginas. Lo que encuentre se lee después en el documento original.
- Trabajo con datos: limpiar tablas, cruzar registros, detectar anomalías que luego se verifican a mano.
- Tareas técnicas del propio sitio web.
Para qué no la usamos
- Escribir piezas. Ningún artículo se genera automáticamente y se publica firmado por la redacción.
- Establecer hechos. Un modelo de lenguaje produce texto plausible, no verdad comprobada: no es una fuente y no se cita como tal.
- Imágenes. No ilustramos informaciones con imágenes generadas. Si en algún caso apareciera una, por ejemplo para explicar visualmente un fraude, irá rotulada como generada en el propio pie.
- Voces o vídeos sintéticos de personas reales, bajo ningún concepto.
- Traducir declaraciones sin revisión de alguien que domine el idioma. Un matiz mal traducido cambia una acusación.
Quién responde
Una persona, siempre. Si una pieza contiene un error, la responsabilidad es de quien la firma y de este medio, nunca de una herramienta. «Lo dijo el modelo» no es una explicación admisible y no la vas a leer aquí.
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