Qué publicamos, cómo lo decidimos y qué hacemos cuando alguien intenta que no lo publiquemos.
Qué cubrimos
Priorizamos aquello que alguien con poder preferiría que no se contara: contratos, decisiones administrativas, dinero público, relaciones entre quien decide y quien se beneficia. Y priorizamos lo que afecta a la vida material de la gente aunque no genere titular: listas de espera, vivienda, empleo, servicios que funcionan o no funcionan.
Que un asunto sea mayoritario en otros medios no es razón para cubrirlo, ni para no cubrirlo. La pregunta es siempre la misma: ¿hay algo comprobable que el lector no sepa?
Información, análisis y opinión
Son tres cosas distintas y van marcadas como tales:
- Información. Hechos comprobables y atribuidos. Sin adjetivos que valoren. Si el autor tiene una opinión sobre lo que cuenta, no aparece.
- Análisis. Interpretación de hechos ya establecidos, firmada, que explica el porqué y las consecuencias. Va rotulado como análisis.
- Opinión. Juicio personal del autor. Va firmada, rotulada, y no compromete al medio.
Nunca se publica opinión con formato de información. Es la forma más común y más barata de engañar a un lector, y no la usamos.
Independencia
Ningún anunciante, patrocinador, partido, administración ni donante tiene derecho a revisar una pieza antes de su publicación, ni a vetarla, ni a condicionar su enfoque. Quien lo intente recibirá una negativa, y si la presión es relevante lo contaremos.
El contenido pagado, si lo hubiera, irá identificado de forma visible como publicidad en el propio bloque, no en letra pequeña al final. No publicamos publirreportajes con apariencia de noticia.
Conflictos de interés
Quien firme una pieza debe declarar cualquier vínculo personal, familiar, económico o militante con lo que cuenta. Si el vínculo es relevante, se hace constar en la propia pieza. Si compromete la imparcialidad, la pieza la firma otra persona o no se publica.
No aceptamos viajes, alojamientos, regalos ni invitaciones pagados por aquello sobre lo que informamos. Si en algún caso excepcional fuese inevitable para acceder a una información, se dirá en la pieza quién pagó.
Qué voces aparecen
Buscamos activamente fuentes que no sean siempre las mismas: no solo el gabinete de prensa, no solo el experto que ya salió ayer, no solo quien devuelve la llamada rápido. Una cobertura que reproduce siempre a los mismos interlocutores acaba reproduciendo también su marco.
Cuando informamos sobre un colectivo, intentamos que ese colectivo hable por sí mismo en vez de ser descrito por terceros.
Límites que no cruzamos
- Presunción de inocencia. Investigado no es condenado. Se dice en qué situación procesal está cada persona, y se actualiza si cambia.
- Menores. No se identifican, ni por nombre ni por datos que permitan deducirlo.
- Víctimas. No se publican detalles morbosos ni imágenes gratuitas. El dolor de alguien no es material narrativo.
- Vida privada. Solo entra cuando afecta directamente al ejercicio de una función pública.
- Violencia y suicidio. Se siguen las recomendaciones sanitarias de tratamiento informativo.
Titulares
Un titular no puede prometer más de lo que el texto sostiene. Si al terminar de leer la pieza el titular resulta exagerado, el titular está mal y se cambia. No usamos titulares que ocultan deliberadamente el desenlace para forzar el clic.
Volver a Cómo trabaja INAT.